Dejaré este repaso de la historia y análisis político de un compañero de la izquierda sobre Irán a propósito de lo que está aconteciendo allá. Trataré de dejarlo tal como él lo dijo, o sea, no cambiando palabras. Son dos partes: esta que dejo hoy la publicaré en dos partes por ser muy extensa y una que estaré publicando sobre las declaraciones del viernes que hizo públicas el ayatolá:
“Donde las cosas no están tan mágicas que digamos es allá en Irán. Talvez valga la pena hablar un poquito de estas cosas allá en Irán. Talvez es importante recordar que, hace treinta años en 1979, en un espacio de tiempo muy breve se realizaron dos revoluciones que produjeron un impacto profundo en dos regiones del planeta: primero la revolución de febrero del 79 allá en Irán que precedió el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua. Y si bien es cierto no existía el Internet, no existían las comunicaciones que tenemos hoy, la verdad que los mas conscientes, lo mas ilustrados del Frente Sandinista fueron inspirado por este triunfo extraordinario de la revolución iraní.
Habían cosas que podrían permitir una cierta y muy relativa analogía entre el Cha de Irán y la dictadura de los Somoza. Porque allá en aquella estratégica región del mundo, allá en Irán donde permite ver hacia el este, permitía ver hacia la Unión Soviética, hacia el medio oriente, hacia las rutas estratégicas del Asia central, allí estaba ubicada una dictadura feroz, la del Cha de Irán. El Cha de Irán era una dictadura terrible, montada no sólo en un mar de riquezas, sino sobre una fuerza militar descomunal, sin duda el ejército más poderoso de la región. El Cha de Irán hacia recordar aquel antiguo imperio persa y sus todopoderosos gobernantes. Montados sobre un aparato represivo, un aparato de inteligencia y contrainteligencia descomunal y agarraditos fuerte, pero muy fuerte de la mano de los Estados Unidos. El Cha de Irán era un cachorro del imperio yanqui.
Allí si parecía que nada se podía cambiar, era tanta la fuerza de esa gente, y sin embargo, poco a poco se fueron acumulando las fuerzas suficientes que condujeron a la revolución de febrero del 79. Y aquellas grandes consignas de la revolución iraní: Libertad, Independencia y Republica Islámica. Y triunfó la revolución iraní, el todopoderoso Cha de Irán desapareció. Él y todo su régimen y su gran poderío militar, porque contrariamente a lo que ocurrió con la dictadura de Somoza en Nicaragua, los yanquis se empeñaron en mantener hasta el último momento al Cha de Irán.
Esa revolución iraní introdujo una variante que sorprendió al mundo occidental y cristiano: la instauración de la republica islámica. Y fue el ayatolá Khomeini convertido por el pueblo iraní en el jefe supremo de la revolución iraní quien se encargó de construir la republica islámica. Eso hizo que en Persia, que en Irán, (porque hay que decir que los iranís no son árabes son persas) se crearan dos tipos de autoridades: las autoridades religiosas que se convirtieron en la principal autoridad de la revolución islámica y las autoridades llamémosle civiles. Dos autoridades aparecieron: aquellas que se desprendía de la constitución de la nueva republica y aquellas que basaban su autoridad en la ley islámica, en el Coran, en el derecho islámico, en aquel que venía desde Mahoma. Tempranamente en la revolución iraní dos autoridades ¿Cuál la mas importante? La religiosa. De manera que en Irán el que manda no es el presidente de la republica, el que manda es el ayatolá principal, nombrado por una especie de comité central religioso que allá les llaman el consejo de expertos. Doctores de la ley que eligen al principal de entre todos ellos, una especie de papa de la religión musulmana en Irán. Esa es la verdadera autoridad, ese es el que manda, es el que decide en última instancia lo que hay que hacer.
Después de las elecciones del domingo en el que Ahmadinejad se proclamó electo con el 63% se desató una respuesta que sorprendió a todo el mundo. Los primeros sorprendidos fueron los iraníes, los otros sorprendidos fue el mundo occidental y los mismos gringos que sueñan con desaparecer a Ahmanidejad, desde que Bush alineó en ese tren de la muerte creado por los gringos que llamó el “Eje del mal” Bush le puso el cliché de los países del eje del mal a Irán, Irak y a Corea del Norte. Eso que ellos mismos, porque quienes crearon al Cha de Irán fueron los gringos, así como fueron los gringos que apoyaron a Sadam Husein en la guerra contra Irán. Los intereses gringos han jugado unas veces a favor de Irán y cuando les ha convenido, cuando llego la revolución iraní, cuando se dio el distanciamiento de la revolución iraní con el mundo occidental y cristiano, y sobretodo en contra de los yanquis, los gringos se pasaron del otro lado y comenzaron a armar a Saddam Hussein. Y ellos fueron un soporte fundamental de Sadam en aquella guerra estúpida de Irak e Irán.
Pero bien, las elecciones del domingo produjeron una reacción que no se puede obviar. Hacia años que en Irán no salía tanta gente a manifestar. Los medios occidentales hablan de un millón, así hayan sido medio millón, en una reacción inmediata la gente salió a gritar y a protestar ¡¡Fraude!! Masivamente además. Algo ocurrió allí, sin duda algo paso, porque si no hubiese habido fraude sencillamente nadie se mueve, o sólo los lideres políticos que perdieron pudieron haber dicho cualquier cosa, pero cuando hay una respuesta inmediata, masiva espontánea de casi un millón de gente en la calle es porque algo ocurrió.
(Desde la Izquierda)
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