Nosotros sabemos bien de las opiniones interesadas de la prensa occidental y pro yanqui en contra de Ahmanidejad, sabemos perfectamente bien eso, pero todo indica que hubo muchas irregularidades en ese proceso. Las opiniones más independientes, los expertos que no quieren montarse al carro de la posición de los gringos dicen que no entienden porque ocurrió eso, las opiniones mas serenas, mas tranquilas dicen que Ahmanidejad pudo haber ganado esas elecciones ¿Por qué se quiso abultar esos resultados? Hay muchas opiniones de gente que dicen que Ahmanidejad ganó, pero que se hicieron una serie de operaciones indeseables que abultaron esos resultados y crearon una situación política indeseable.
Lo que nosotros queremos indicar aquí es que esos procesos que nacieron hace casi treinta años de manera paralela enfrentan ahora una situación complicada. La revolución iraní introdujo una variante totalmente nueva en materia de la institucionalidad democrática que es una ruptura total con la concepción tradicional del mundo occidental en materia de democracia. Si vamos a una aula de clases y preguntamos a la gente ¿díganme ustedes en nuestro régimen en nuestra sociedad ¿Cuál es la fuente del poder? La gente respondería: el pueblo es la fuente de todo poder, gobierna el pueblo, para el pueblo, por el pueblo. Las constituciones occidentales casi de manera universal sostienen una y otra vez que el pueblo es la fuente de la legitimidad del poder.
En Irán no es así, en Irán eso no puede ser posible. Porque según la ley islámica, según el coran, sólo Alá es y puede ser el poder, y no puede haber otro poder más que el poder de Alá. Una ruptura, una diferencia radical entre la democracia occidental que hace residir por lo menos retóricamente en el pueblo la fuente del poder y el derecho islámico que hace residir únicamente en ala, únicamente en su profeta, únicamente en el derecho islámico la fuente de todo poder. De manera que Ahmanidejad es sencillamente el ejecutivo, allí el verdadero jefe es el ayatolá Ali Kamani, uno de los sucesores del gran ayatolá Khomeini de la revolución iraní. Por eso no es una casualidad que es el consejo de guardianes de la revolución quien decida. Que dicho sea de paso es dominado por teólogos, por religiosos, aunque formalmente divididos en seis curas y seis juristas, pero islámicos quienes fueron los que decidieron el recuento de votos. Pero lo hicieron una vez que el ayatolá tuvo que reconocer el impacto de la gente que gritaba fraude. Y dijeron que habría recuento allí y en todos los lugares donde la oposición dice que hubo fraude. La primera reacción de Ali Kamani fue reconocer de inmediato la victoria de Ahmanidejad, pero luego de la reacción masiva de la gente hubo una variante y sin duda el ayatolá orientó al consejo de guardianes de la revolución a decir que no anularían las elecciones pero que harían conteo de votos donde la gente de la oposición reclama que hubo fraude. Treinta años después, la revolución de la libertad, la independencia y la republica islámica van a recontar los votos.
Sin duda, hay demasiados intereses detrás de lo que pueda ocurrir en Irán. Ahmanidejad esté en la mira de los intereses imperiales. Sin duda, él tiene un amplísimo respaldo, mucho se habla de las políticas sociales y económicas de Ahmanidejad que han favorecido a los sectores mas humilde y pobres de Irán. Por eso la prensa occidental habla de él como un nacionalista, populista y ortodoxo. Como fuera, la verdad es que en el ámbito rural y en los sectores más humildes del pueblo iraní sin duda Ahmanidejad cuenta con el respaldo suficiente. Por eso es que los expertos dicen que no había necesidad de hacer maniobra, porque pudo haber ganado, talvez no en esta relación de más de dos votos a uno, pero pudo haber ganado.
Sin duda, si el consejo de los guardianes de la revolución q a su vez reciben las orientaciones del ayatolá han ordenado el reconteo de los votos en las zonas conflictivas es porque seguramente, razonablemente se puede pensar que algo ha pasado allí. Y como allí en última instancia no manda el pueblo, sino el ayatolá, la ley islámica, ya veremos como se conjugan todos estos intereses contradictorios de los grupos de poder de la republica islámica.”
Desde la Izquierda.
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