
El beso encadenó nuestras almas,
ahora no podemos soltarnos.
Por eso, nos conocemos tanto,
sientes lo que siento
y siento lo que sientes,
sin tiempo ni espacio
nuestras almas son omnipresentes.
II
Una mancha en la claridad de tus irises,
ojos como gotas cristalinas,
puertas de ensueño narcisista,
reveladores espejos de la vida
en ellos me reflejo como pálida sombra,
prisionero en la burbuja de tu espíritu…
12/OCT/009
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