Tus manos descubrieron mi candidez
acunando la dulzura de mis ansias
abrazando en silencio mi desnudez
el eco de tu risa desató mis lagrimas.
Volamos tranquilos sintiendo el viento
posándonos en piel, poro y humedad
recibiendo con júbilo el advenimiento
de sentir la locura de nuestra ansiedad.
Allí estábamos danzando al amor
como palomillas azules en el viento
entonando la dulce melodía del ruiseñor.
Allí estábamos habitándonos sin máscaras
dejando huellas en nuestras oquedades
volcando vino tinto en nuestras miradas.
Abril-ale
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