La ira se descubrió
como tu enemiga
y en ella se encerró
un solo afán
¡fastidiarte la vida!
Fuerzas ocultas
la escoltaron
y por tortuosos caminos
a tu destino
la llevaron.
Ahora estás poseída
por esa furia que se derrama
como savia entre tus ramas.
Tus palabras
certeros dardos
siempre apuntando
a todo aquel que te toca.
Y cada vez que abres la boca
el desdén se asoma
entre tus dientes y labios
¡ya no te abandona!
Mujer,
mírate y despierta
abre ya la puerta
¡Y arroja de tu vida tanta hiel!.
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