La magia al fin en mi mano
distorsionando la coherencia, yendo
a un fascinante mundo, sin moldes
previstos, perdido entre enigmas.
He regresado puntualmente pero no
encajan los moldes previstos.
Fuiste con tu doncellez por otros espacios
como una caja de luz en medio de la nada.
Siglos y una paradoja de espiral locura: hoy,
trastoca todo el cristal de los años,
mis ojos y sus dientes alargados, tú
sobre ese vehículo, la breve falda, insinúa y
el paraíso perdido allá en mi infancia, es
como si me lo volvieran a ofrecer.
Ahora, en el ocaso,
nadie te predestinó a mi.
Antofagasta 27. 06. 2008
Gentileza de Carment Hertmann
Etiquetas: poesía y prosa personal
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